EL AMOR A LOS PACIENTES EN LA TERAPIA

Los psicólogos somos ante todo personas, con defectos, virtudes, manías, gustos, impaciencias, creencias….
¿Cómo hacemos entonces para trabajar con personas con las que fuera de la consulta no congeniaríamos?, personas que tienen creencias muy diferentes a las nuestras, otras que a veces se aferran al sufrimiento y a la negatividad como forma de obtener beneficios secundarios, o que se han acostumbrado a ver siempre el lado oscuro de las cosas, personas que incluso no priorizan la terapia lo suficiente a pesar del malestar que sienten, o que nos pueden parecer insolentes, o egoístas, o tal o cual cosa.
 
Yo siempre digo que ser profesor de niños de sobresaliente es muy fácil, lo difícil es ser profesor de niños difíciles, pues en mi trabajo es igual, cuando esa sintonía no se daría fuera de la consulta es con quien más tienes que esforzarte en hacerlo bien, en no juzgar , en acercarte a la persona, en estar presente, en conectar emocionalmente con ella y eso sólo puedo hacerlo de una forma, y es a través del amor y del cariño con el que miras a ese ser humano que tienes delante, que está pasando una mala racha, que está sufriendo, que viene a ti con la esperanza de salir de dónde está, muchas veces de un sitio muy negro, otras no tanto.
 
Yo quiero a todos/as mis pacientes, creo que el amor es la base de la terapia, el amor es el que te permite decir las cosas con dulzura, aunque a veces tenga que ser dura, te permite ser respetuosa, también de una forma divertida y siempre siempre con la confianza plena en su recuperación.

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