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¿Cuál es el faro en tu vida?

¿Quien es el faro en tu vida?

¿Cómo responderías tu a esta pregunta?:

¿Quien es esa persona que tiene que estar en tu vida sí o sí, que no te puede faltar, que es tu faro y tu guía, tu rey?, algunos pacientes me contestan cuando les hago esta pregunta que el rey en su vida es su padre, su madre, su pareja, su hijo…..pero nadie responde que es él mismo, nadie se elige como el rey de su vida, o casi nadie.

Esta reflexión  es muy importante porque en nuestra propia vida nosotros somos el rey….o deberíamos serlo. Y cuando no lo somos es cuando vienen las dificultades, cuando empezamos a tener síntomas de malestar,  de desánimo, de falta de ilusión, de no querer hacer las cosas que siempre nos han gustado, de ser menos proactivos….  Tenemos esa sensación que es difícil de explicar y a la que no le damos importancia, a la que nos vamos acostumbrando día a día….y que sólo nos la notan los que están a nuestro alrededor cuando llevamos mucho tiempo así, pero que, aunque nos lo digan, nosotros nos empeñamos en negar.

Pocas personas acuden a un psicólogo a hacer terapia con estos síntomas que parecen superficiales y poco importantes, lo vamos dejando hasta que el malestar es ya bastante importante. Para que una persona llame a un psicólogo para una cita en un caso como este tiene que darse esta sintomatología durante mucho tiempo o tiene que llevar asociada conductas consideradas socialmente como peligrosas o desadaptadas tales como exceso de alcohol, de drogas de sexo…algo así como el inicio de una  adicción.

Yo siempre les digo:  ¿dónde estás tu…en tu propia vida?, cuando perdemos el control de nuestra vida y dejamos de llevar el timón y nos alejamos de nuestros valores y de hacer las cosas que nos gustan y estamos más en el “tengo que” antes que en el “quiero que”, es cuando aparece el malestar y dejamos esa felicidad que deseamos, felicidad que entiendo más como bienestar que como lo que ahora se anhela como felicidad.

Cuando consideramos  que el faro de nuestra vida es por ejemplo nuestro marido, ese es al que cuidamos, al que protegemos, al que le dedicamos tiempo, nada que ver con las personas que dicen que ellos mismos son su propio faro, que aunque también se dedican al bienestar de las personas a las que quieren, se priorizan, se cuidan, se dedican….y un largo etcétera.

Todos tenemos creencias, valores, conductas que nos ayudarían en  ese autocuidado, pero si pensamos en que nuestro faro es nuestro marido (por poner un ejemplo que veo mucho en terapia), nuestras conductas irán más en la dirección de proteger a esa persona, en que no se sienta mal, en mimarlo, priorizándolo en nuestras decisiones y sin darnos nosotros esa priorización tan necesaria.

De esta forma quedamos totalmente desprotegidos, el camino es en darnos cuenta de que NOSOTROS SOMOS EL FARO DE NUESTRA VIDA, la única persona sin la que no podemos seguir viviendo somos nosotros mismos.

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